Viernes, 9 de diciembre de 2014


Soy un buzo

Acaba de llegarme un email en el que un músico me comenta lo que sintió al recibir la portada que hice para el que será el primer disco de su banda, el cual están grabando con mucho esfuerzo. “Estoy emocionado, ya tiene cara nuestro proyecto”, me dice.

Y eso me recuerda por qué me gusta tanto mi trabajo y qué es lo que hace que pueda pasarme 12 horas ininterrumpidas trabajando en una ilustración sin apenas darme cuenta: el hecho de participar en un proceso en el que, de la nada absoluta y como un Golem, se va materializando algo que en principio fue solo una vaga idea que casi no podía describirse.

Y en ese proceso apasionante mi trabajo consiste en “bucear” en las sensaciones que produce la música (y lo que sienten y piensan los músicos que la producen) y traer esas sensaciones a la superficie.

Eso es: muchas veces me siento un buzo de profundidad navegando en paisajes abisales y volviendo a la superficie con las pruebas de lo que vi durante esas expediciones.

Así, cada nuevo proyecto que comienzo es como una nueva aventura.

Por eso agradezco a todos los músicos que confían en mi trabajo permitiéndome explorar junto a ellos esos ignotos territorios.