Martes, 2 de octubre de 2018


La portada que no fue (y la que fue)

Durante el desarrollo del arte gráfico de un disco a veces suceden situaciones imprevistas. La portada de “Sueños de gloria”, el disco de En-Negro (Buenos Aires, Argentina), fue una de ellas.

La banda me pidió la imagen de un Buenos Aires apocalíptico, no en el sentido al que nos tiene acostumbrados la ciencia ficción clásica. No se trataba de cyborgs contra humanos ni de ninguna invasión extraterrestre, sino de un Apocalipsis más real: disturbios, rabia y descontento en las calles, rebelión popular, violencia y anarquía.

Pero sucedió que poco antes del lanzamiento del álbum, y con la portada ya terminada, con la cual estábamos todos muy contentos, me escribieron para darme la mala noticia de que, increíblemente, otra banda argentina acababa de editar un CD con la misma idea: el centro de Buenos Aires sumido en un caos anárquico, el obelisco semidestruído en primer plano, los edificios colindantes en llamas, etc. Evidentemente, pensé, esta casualidad es el reflejo de la temperatura social que se vive en mi querida Argentina. No hace falta ser sociólogo para notarlo.

Desde el punto de vista laboral fue un baldazo de agua fría ya que volver a empezar otra portada desde cero, desarrollando un concepto totalmente distinto -esta vez más épico- y desechando el resultado de aproximadamente un mes de trabajo fue una gran frustración.

Sin embargo el mal humor fue desapareciendo a medida que la nueva portada de “Sueños de gloria” iba tomando forma, y debo decir que finalmente es una de mis ilustraciones favoritas dentro los últimos trabajos que hice.

Gajes del oficio.