Miércoles, 23 de diciembre de 2015


A propósito de las Fiestas y todo eso

Para mí las Fiestas, además de ser una excusa perfecta para reunirse con gente querida, son desde el punto de vista laboral un momento ideal para hacer balances, redefinir metas y corregir rumbos si fuese necesario.

También es un momento en el que me gusta agradecer a todas las personas (y han sido muchas por suerte) que han confiado en mí y en mi trabajo durante todo el año que se va.

Encargar un trabajo a un ilustrador es siempre un acto de fe. Es decir, el músico confía en que el ilustrador sabrá dar forma a algo que todavía no existe y que para él es crucial (yo también soy músico, y sé perfectamente que decir que un disco es como un hijo no es una metáfora exagerada).

Por lo tanto, lo que el músico busca es alguien que entienda la responsabilidad que supone estar haciendo algo en lo que él está poniendo tanta ilusión y energía. Alguien que tire del carro como si fuese uno más de la banda. Y la verdad es que yo no conozco otra manera de trabajar ya que para mí también el disco es un hijo, y yo también pongo mucha ilusión y energía en su concreción, aunque -lógicamente- mi "paternidad" sea visual y no musical. Soy un enamorado de mi trabajo y el principal combustible que utilizo para realizarlo es la pasión que siento al hacerlo, y ésa, de alguna manera, es la garantía que esgrimo a la hora de explicar mi forma de involucrarme en cada proyecto.

En fin, todo este palabrerío vacuo es para decir simplemente que agradezco sinceramente a todos los músicos que este año me han permitido ser partícipe de sus aventuras artísticas. Espero haber estado a la altura de sus expectativas, que -como corresponde- suelen ser muy altas. Un abrazo para todos y Feliz 2016.