Sábado, 24 de mayo de 2014


Q.E.P.D. Hans Ruedi Giger

Hace pocos días fallecía H.R.Giger, uno de los artistas más fascinantes que nos dejó el siglo XX y quizás uno de mis referentes más palpables. No solo para mí: la influencia de Giger en varias generaciones de ilustradores y artistas plásticos es tan grande que no puede ser soslayada ni siquiera por la ceguera de rancios académicos ni moralistas de toda laya.

Recuerdo exactamente el lugar en el que vi por primera vez un libro suyo. Fue hace muchos años en la librería Documenta de Buenos Aires. La impresión que me causó es difícil de describir. Nunca antes había visto pesadillas semejantes representadas de manera tan perturbadoramente bella. Y esa valentía para enfrentar sus miedos y sublimarlos a través de una obra tan personal es lo que lo distinguió siempre.

No descansé hasta tener todos sus libros. Inclusive un par de días antes de su muerte estuve ojeando uno de ellos, el Necronomicon 2, mi preferido.

Tuve la dicha de haber conocido el Giger Bar, en Chur, Suiza, y haber estado sentado en una sus legendarias sillas Harkonnen. De esto hace alrededor de 20 años. En aquel entonces no existía el Giger Museum de Gruyères. Es una visita que me debo.

En fin, gracias Hans Ruedi Giger por tanta magia.