Martes, 3 de marzo de 2015


El método "pareidolia"

Alguna vez me han planteado la posibilidad de dar clases de dibujo o de photoshop, y siempre llego a la misma conclusión: me sería absolutamente imposible. No sé cómo hago lo que hago. No tengo la menor idea. Lo hago de manera intuitiva y siempre me parece un proceso misterioso. Simplemente me dejo llevar por no sé qué para llegar hasta no sé dónde, y no sabría cómo explicarle a otra persona cuáles son los pasos que sigo. Solo sé que busco y busco y busco incansablemente hasta que encuentro. También sé que lo hago con pasión, como si fuese lo último que voy a hacer en la vida. Pero eso es todo lo que puedo decir.

Por eso admiro tanto a los maestros, y por eso estoy tan agradecido a los que tuve (y no solo me refiero a los que me enseñaron disciplinas artísticas). Me maravilla la gente que tiene la capacidad, el cariño y la paciencia para transmitir conocimientos a los demás. Considero que es una de las tareas más nobles que uno puede emprender, pero no tengo ese don como no tengo tantos otros.

Pero volviendo a mi “método”, suele empezar siempre del mismo modo. Dejo que la mano trabaje sola, sin que mi cabeza intervenga. Y luego “busco” entre esos garabatos qué es lo que la parte de mi cabeza que no controlo está queriendo decirme. Algo parecido al fenómeno psicológico llamado “pareidolia”, según el cual “un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible” (Wikipedia dixit). A partir de ahí, interviene la parte de mi cabeza que sí controlo y se produce un diálogo entre ambas que puede ser muy esclarecedor y que incluye peleas y reconciliaciones.

Y eso es todo.

Como puede apreciarse, no sería ético cobrarle nada a nadie para enseñarle semejante tontería...